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Aprender piano es una tarea que nos acompañará durante toda la vida. Siempre habrá nuevas obras, nuevas dificultades y nuevos retos que superar. Incluso un pianista profesional necesita continuar estudiando diariamente.
Por eso, si entendemos el estudio únicamente como una obligación que debemos soportar para conseguir posteriormente un resultado, tendremos un problema. Pasaremos buena parte de nuestra relación con el instrumento esperando llegar a un momento futuro en el que finalmente podamos disfrutar. La alternativa es cambiar nuestra perspectiva: aprender a disfrutar del propio estudio.
Cuando estudiamos dos compases, repetimos una melodía o intentamos resolver un movimiento, ya estamos tocando el piano. No estamos simplemente preparándonos para hacer música en el futuro: ya estamos haciendo música en ese preciso momento.
Disfrutar de las pequeñas conquistas…
Durante nuestro aprendizaje pasaremos mucho más tiempo estudiando obras que interpretándolas completamente terminadas. Por eso debemos aprender a valorar los pequeños progresos que conseguimos cada día.
Quizá hoy solamente hayamos conseguido coordinar correctamente las manos durante tres o cuatro compases a un tempo lento. La obra todavía estará lejos de estar terminada, pero eso no significa que no hayamos avanzado. Esos pequeños logros también forman parte del placer de aprender. No necesitamos esperar a tocar una obra completa para sentir que estamos haciendo música.
Cada fragmento que conseguimos comprender, cada dificultad que resolvemos y cada sonido que mejoramos es una pequeña conquista que merece ser disfrutada.
Estudiar también es investigar…
Podemos imaginar el estudio del piano como un proceso de investigación. Cuando un científico trabaja durante meses o años buscando una respuesta, buena parte de la satisfacción está precisamente en el proceso de búsqueda. Una vez resuelto un problema aparecerá otro nuevo que investigar. Con el piano sucede algo parecido. Continuamente estamos haciéndonos preguntas:
¿Qué digitación funciona mejor? ¿Cómo puedo realizar este movimiento? ¿Qué ocurre si estudio más lentamente? ¿Cómo consigo que esta voz destaque? ¿Qué pedal necesito? ¿Qué sonoridad quiero obtener?
Probamos diferentes digitaciones, movimientos, velocidades, dinámicas, articulaciones y formas de utilizar el pedal hasta encontrar aquello que funciona mejor.Estudiar se convierte así en una exploración constante. En lugar de frustrarnos porque todavía no tenemos la respuesta, podemos aprender a disfrutar del proceso de buscarla.
Repetir, pero siempre buscando algo…
Durante este curso hemos hablado de la importancia de repetir. Pero repetir continuamente lo mismo de la misma manera puede terminar resultando agotador. Una buena estrategia consiste en dar un objetivo diferente a nuestras repeticiones.
Podemos dedicar una sesión a escuchar especialmente el bajo. Otro día podemos concentrarnos en la melodía. Después podemos observar nuestros movimientos, trabajar la continuidad, experimentar con diferentes dinámicas o buscar un determinado equilibrio sonoro.
El fragmento puede ser exactamente el mismo, pero nuestra atención cambia. De esta manera, cada repetición se convierte en una nueva oportunidad para descubrir algo y el estudio resulta mucho más interesante.
El error también forma parte del camino…
Para disfrutar del estudio también debemos cambiar nuestra relación con el error. No podemos disfrutar únicamente cuando todo sale bien, porque durante el aprendizaje nos equivocaremos muchas más veces de las que acertaremos. El error no debe convertirse en un enemigo, sino en una fuente de información.
Cuando algo falla, hemos descubierto algo que todavía debemos trabajar. Por eso una sesión de estudio no es un examen. No necesitamos terminar cada día preguntándonos si hoy hemos tocado bien o mal, si hemos avanzado o retrocedido, o si somos mejores o peores pianistas que ayer. El objetivo del estudio no es demostrar constantemente lo que sabemos hacer. Es precisamente el lugar en el que podemos probar, equivocarnos, analizar y volver a intentarlo.
A veces también necesitamos estancarnos…
El progreso tampoco es una línea recta. Habrá momentos en los que avanzaremos rápidamente y otros en los que tendremos la sensación de permanecer en el mismo lugar. En ocasiones un estancamiento puede indicar que necesitamos modificar alguna estrategia de estudio. Pero otras veces simplemente forma parte del proceso normal de aprendizaje.
Aprender piano es lento. No existen atajos. Nuestro conocimiento se construye progresivamente y ese progreso tendrá avances, pausas e incluso aparentes retrocesos. Aceptar esta realidad nos permite estudiar con mucha menos presión y disfrutar más de cada etapa del camino.
Ideas clave
- Aprender piano es un proceso que nos acompañará durante toda la vida.
- Pasaremos mucho más tiempo estudiando que interpretando obras completamente terminadas.
- El estudio no es solamente una preparación para hacer música: estudiar también es hacer música.
- Debemos aprender a disfrutar de las pequeñas conquistas diarias.
- Podemos entender el estudio como una investigación y disfrutar buscando soluciones.
- Repetir resulta mucho más interesante cuando cada repetición tiene un objetivo concreto.
- El error no es un enemigo: forma parte inevitable del aprendizaje.
- Una sesión de estudio no es un examen en el que tengamos que demostrar continuamente nuestro nivel.
- Los periodos de estancamiento también forman parte del progreso.
- Si queremos disfrutar del piano, tenemos que aprender a disfrutar también del camino.
