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Siempre que nos sentamos al piano deberíamos hacerlo con un objetivo. Pero hay un matiz fundamental: ese objetivo debe ser realista. Aprender piano es un proceso largo y exigente, y por eso no solo requiere conocimientos musicales y técnicos. También debemos aprender a gestionar nuestras expectativas y emociones. Muchas veces la frustración no aparece porque no estemos trabajando lo suficiente, sino porque esperamos conseguir resultados que todavía no corresponden con nuestro nivel, con el tiempo que llevamos estudiando o con las horas que realmente podemos dedicar al instrumento.
Las redes sociales tampoco ayudan siempre a construir una imagen realista del aprendizaje. Podemos ver personas interpretando obras extraordinarias y olvidar todos los años de preparación que existen detrás de esos resultados. Si comenzamos a estudiar esperando alcanzar rápidamente un nivel muy avanzado, es fácil terminar pensando que no tenemos talento o que el piano no es para nosotros cuando esos resultados no llegan.
Por eso debemos mantener siempre los pies en la tierra. Antes de plantearnos una meta conviene preguntarnos: ¿qué nivel tengo?, ¿cuánto tiempo llevo estudiando?, ¿cuánto tiempo puedo dedicar realmente al piano?, ¿estoy siendo constante?, ¿la obra que quiero aprender corresponde con mi nivel?
Intentar una obra más avanzada no tiene por qué ser algo negativo. Podemos hacerlo por curiosidad o simplemente por disfrutar. Lo importante es ser conscientes de que quizá necesitaremos semanas o meses para conseguir resultados y que no debemos medir nuestro progreso utilizando expectativas poco realistas.
Sueño, objetivo y tarea
Una buena manera de organizar nuestras expectativas consiste en diferenciar entre sueño, objetivo y tarea. El sueño representa aquello que queremos conseguir a largo plazo: por ejemplo, llegar a tocar muy bien el piano. El objetivo es algo más concreto y cercano: aprender una determinada obra o alcanzar cierto nivel. La tarea, en cambio, es aquello que podemos hacer hoy. Por ejemplo: «Hoy voy a aprender correctamente con la mano derecha los primeros cuatro compases».
Esta última dimensión es especialmente importante porque es la que podemos controlar directamente. No podemos convertirnos hoy en el pianista que queremos ser dentro de varios años, pero sí podemos sentarnos al piano y trabajar correctamente cuatro compases. Mañana podremos trabajar esos mismos compases con la mano izquierda. Otro día podremos avanzar un poco más. Un pequeño granito de arena cada día termina formando una playa.
Convertir grandes metas en pequeñas metas
Una de las mejores estrategias para mantener la motivación consiste precisamente en dividir nuestros grandes objetivos en metas muy pequeñas.
En lugar de proponernos aprender una obra completa durante una semana, podemos decidir trabajar únicamente dos, tres o cuatro compases. Incluso podemos dividir todavía más el objetivo: hoy mano derecha, mañana mano izquierda y posteriormente comenzar a coordinar ambas.
Puede parecer que avanzamos muy despacio, pero esos pequeños progresos se acumulan. Después de varias semanas tendremos muchos fragmentos aprendidos y estaremos mucho más cerca de nuestro objetivo general.
Además, plantearnos metas alcanzables nos permite terminar las sesiones de estudio con una sensación de progreso. Sabemos qué queríamos conseguir y podemos comprobar si lo hemos conseguido. Esa sensación es importante para mantener la motivación durante los meses y años que requiere aprender un instrumento.
Nuestros objetivos también determinan cómo organizamos el estudio. Cuando sabemos exactamente qué queremos conseguir durante una sesión, podemos decidir qué fragmento trabajar, cuánto tiempo dedicarle y qué estrategia utilizar. De esta manera, todo lo que hemos visto durante esta semana comienza a relacionarse: repetimos, trabajamos por fragmentos y lo hacemos persiguiendo una meta concreta y alcanzable.
Ideas clave
- Siempre debemos practicar con un objetivo, pero ese objetivo tiene que ser realista.
- Nuestras expectativas deben corresponder con nuestro nivel, experiencia y tiempo disponible.
- No conseguir rápidamente una meta demasiado ambiciosa no significa que no tengamos capacidad para aprender piano.
- Conviene diferenciar entre sueño, objetivo y tarea.
- La tarea diaria debe ser pequeña, concreta y alcanzable.
- Las grandes metas se consiguen acumulando pequeños progresos durante semanas, meses y años.
- Los objetivos realistas ayudan a organizar mejor el estudio y mantener la motivación.
- No intentes avanzar diez pasos de una vez: asegúrate de dar bien el siguiente.
