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Aprender a tocar el piano implica repetir. Incluso los pianistas más experimentados pueden pasar días, semanas o meses trabajando una y otra vez los mismos fragmentos. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre repetir para aprender y simplemente tocar muchas veces lo mismo.
La repetición debe ser siempre consciente. Mientras estudiamos debemos saber qué estamos haciendo: qué notas tocamos, qué dedos utilizamos, cómo realizamos un cambio de posición, cuál es el ritmo o qué movimiento necesitamos. Cuando repetimos mientras nuestra atención está en otra parte, el estudio se vuelve mecánico y pierde buena parte de su eficacia.
Tampoco es necesario repetir decenas de veces un fragmento durante una única sesión. El aprendizaje necesita tiempo para consolidarse. Suele ser mucho más eficaz realizar un número moderado de repeticiones y volver al mismo pasaje durante varios días. Por ejemplo, diez repeticiones hoy, otras diez mañana y otras diez al día siguiente pueden resultar mucho más útiles que intentar resolverlo todo mediante cincuenta repeticiones seguidas.
Debemos entender el aprendizaje como un proceso de maduración. Las primeras repeticiones nos permiten comprender las notas, el ritmo, la digitación y los movimientos. Poco a poco, a medida que volvemos sobre el mismo material, todas esas piezas comienzan a encajar hasta que finalmente podemos interpretar el fragmento con naturalidad.
La repetición también desarrolla la memoria motora. Gracias a ella determinados movimientos terminan automatizándose y podemos interpretar con mayor fluidez. Pero precisamente por esta capacidad debemos tener mucho cuidado: también podemos automatizar los errores. Si repetimos continuamente una nota equivocada, una digitación incorrecta o un error rítmico, nuestro cerebro terminará aprendiendo esa versión como si fuera correcta.
Por eso repetir es una herramienta extraordinariamente poderosa, pero también puede convertirse en un arma de doble filo. Antes de acumular muchas repeticiones debemos asegurarnos de que aquello que estamos practicando es correcto. Si tenemos dudas, conviene detenernos, revisar la partitura o pedir ayuda antes de seguir reforzando un posible error.
También debemos localizar exactamente el problema. Si una obra tiene diez compases y solamente fallamos en los compases 6 y 7, no tiene sentido repetir veinte veces los diez compases completos. Será mucho más eficiente concentrar nuestras repeticiones precisamente en esos dos compases. Cuanto más pequeño y concreto sea el problema, más eficaz será nuestro estudio.
¿Y cuándo podemos considerar que un fragmento está aprendido? Que salga correctamente una vez puede ser una casualidad. Lo importante es conseguir reproducirlo correctamente varias veces. Si unas veces sale y otras no, todavía estamos en proceso de consolidación. Cuando podemos repetirlo correctamente una y otra vez con seguridad, podemos considerar que el aprendizaje está mucho más asentado.
Además, debemos recuperar una idea fundamental de la semana anterior: tocar lento para tocar rápido. Las primeras repeticiones deben realizarse a una velocidad que permita mantener el control. Solo cuando el fragmento sea estable podremos aumentar progresivamente el tempo, realizando pequeños incrementos en lugar de intentar alcanzar inmediatamente la velocidad definitiva.
Finalmente, repetir exige paciencia. No debemos convertir el estudio en una lucha contra nosotros mismos. Es preferible realizar diez repeticiones concentradas y detenernos antes de sentir frustración que insistir cien veces sin atención. La repetición funciona cuando combina constancia, concentración y tiempo.
Ideas clave
- Repetir es imprescindible para consolidar el aprendizaje pianístico.
- La repetición debe ser consciente: debemos saber qué estamos haciendo en cada momento.
- Es mejor repartir las repeticiones durante varios días que acumularlas todas en una única sesión.
- La memoria motora se desarrolla mediante la repetición, pero también puede fijar nuestros errores.
- Debemos localizar el problema y repetir únicamente el fragmento que necesita trabajo.
- Que algo salga bien una vez no significa que esté aprendido: necesitamos consistencia.
- Las repeticiones deben comenzar lentamente y aumentar la velocidad de forma progresiva.
- No se trata de repetir más, sino de repetir mejor.
