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Una de las recomendaciones más importantes para estudiar piano es también una de las más difíciles de llevar a la práctica: tocar lento para poder tocar rápido. Cuando hablamos de estudiar lentamente, nos referimos a hacerlo de verdad, a una velocidad que nos permita controlar cada movimiento y procesar con tranquilidad toda la información que contiene la partitura.
Cuando intentamos tocar demasiado rápido antes de estar preparados, nuestro cerebro recibe más información de la que puede gestionar correctamente. Como consecuencia, aparecen notas falsas, imprecisiones rítmicas, errores de digitación y problemas de articulación. La interpretación pierde claridad y empezamos a practicar errores que después tendremos que corregir. Estudiar lentamente nos permite hacer justamente lo contrario. Podemos observar qué nota estamos tocando, qué dedo utilizamos, cuándo debe producirse cada sonido y cómo debemos coordinar ambas manos. De esta manera construimos poco a poco los movimientos correctos antes de aumentar la velocidad.
Podemos compararlo con el aprendizaje de un texto. Cuando queremos memorizar algo nuevo, primero lo leemos despacio para comprender y asimilar cada palabra. Solo después de repetirlo varias veces somos capaces de reproducirlo con mayor rapidez y naturalidad. En el piano sucede exactamente lo mismo. El problema es que muchas veces no nos gusta tocar lento. Tenemos en nuestra cabeza una imagen de cómo debería sonar la obra y queremos escucharla así inmediatamente. Pero debemos diferenciar entre el tempo al que queremos interpretar una pieza y el tempo al que necesitamos estudiarla. Durante el aprendizaje, la prioridad no es que la obra suene todavía como en su versión definitiva, sino construir correctamente todo lo necesario para que algún día pueda sonar así.
Por eso podemos imaginar que, durante el estudio, debemos avanzar como una tortuga. En los fragmentos técnicamente más complejos conviene reducir considerablemente la velocidad, especialmente cuando comenzamos a juntar las manos. Poco a poco, cuando cada nota se escuche con claridad y los movimientos estén controlados, podremos aumentar progresivamente el tempo. Tocar lento requiere paciencia y conecta directamente con la mentalidad que trabajamos durante la semana anterior. A veces serán necesarios días, semanas o incluso meses para alcanzar el tempo deseado. Intentar saltarnos ese proceso normalmente solo genera errores y frustración.
Como complemento a esta lección encontrarás otros contenidos de la escuela relacionados con las estrategias para estudiar mejor el piano. Puedes utilizarlos de forma opcional para profundizar en este principio y revisar diferentes formas de incorporarlo a tu práctica diaria.
Ideas clave
- Para tocar rápido con seguridad, primero debemos ser capaces de tocar muy lentamente.
- Estudiar despacio permite al cerebro procesar correctamente notas, ritmo, digitación y movimientos.
- Tocar demasiado rápido desde el principio favorece la aparición y repetición de errores.
- El tempo de estudio no tiene por qué ser el tempo definitivo de interpretación.
- En los pasajes difíciles y al juntar las manos conviene reducir todavía más la velocidad.
- La velocidad debe aumentar progresivamente y siempre manteniendo la claridad y el control.
- No hay atajos: primero control, después velocidad.
Clases recomendadas:
- Audio lección: Las 10 claves para estudiar piano: https://www.artsmusica.net/cursos/audiolecciones/las-10-claves-fundamentales-para-estudiar-piano/
